En su constante labor, Concordia quiere compartir los momentos vividos y las relaciones creadas con las personas que han marcado nuestras vidas.

 

UNA HISTORIA REAL CON NOMBRE PROPIO:

PABLO

Querido Pablo,

Llegaste a nosotros discretamente. Durante tu relación con Concordia nunca te vimos un enfado, un mal gesto. Aún cuando te exigíamos más participación en los eventos, excursiones etc. que se organizaban desde el Centro de Día, tenías una forma agradable de decir NO, bien porque no podías por tu problema respiratorio, o porque no te apetecía.

Tus estancias en el hospital fueron largas y tediosas pero nunca perdiste la ilusión de una recuperación.

En mi última visita, te pregunte: ¿Pablo que te gustaría que hiciera por ti? Y me contestaste: "Si lo dices de verdad, mi mayor ilusión si me recupero, seria ir a Roma a ver al Papa"

Ya nos conocías "dicho y hecho". Nuestra Presidenta que había seguido tu enfermedad con interés y cariño, se puso a trabajar y echando mano de sus amistades en el Vaticano, comenzó a preparar un viaje imposible pero abierto a la esperanza.

Te fuiste sin darme tiempo a contarte los preparativos, se que esto te hubiera alegrado y animado. Por eso, cuando nos dejaste, en el sentido servicio que se llevo a cabo en la capilla del cementerio de Marbella, te pusimos la fotografía bendecida de Su Santidad para que ya que tú no pudiste ir a verlo El te acompañase en tu último viaje.

Siempre estarás en el recuerdo de todos los que formamos CONCORDIA

Con cariño

Chelo
Vicepresidenta de la Asociación Concordia
y Responsáble del Centro de Día